Aspiro a ser un muelle.
Que no me note nadie cuando ría o llore a carcajadas.
Que lleguen a dormir
sobre mis tablas rotas
marineros exhaustos de peces y ballenas.

Ser íntimo, prudente
audaz ante la astucia de los barcos prehistóricos que aparecen de pronto.

De ser posible
evitar el asombro
y volverme un escapista de la tendencia a ser contemporáneo
o un muelle fantasma.

Aída Valdepeña
(Ambición)